De tiempos y otras “rarezas”

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Tiempo para mi…

Que vaina tan rara sin duda, al menos en estos días. Hace mucho que no tenia eso que llaman las revistas para adolescentes, como (inserte música de ascensor aquí) “Un momento para ti”.

Y es que con tanto trabajo solo me queda tiempo para la vicepresidencia del amor y eso que es poco. Pero en estos días, que me “regalaron” dos horas para mi solo me di cuenta de algo muy particular:

El Tiempo para uno mismo, realmente apesta.

Si, queridos lectores. Cierren la boca y no me abran así los ojos que no les voy a echar gotas.

Es que, a lo bien, uno cuando tiene tiempo se pone a pensar muchas pendejadas, se aburre soberanamente y generalmente dedica ese “preciado” momento, a pensar en lo que no esta haciendo pero querría hacer, mejor dicho, esta desaprovechándolo.

Es por ello, que ya que tengo tiempo, lo dedicaré a manifestar mi rechazo por el mismo en este, mi blog, que al fin y al cabo está para eso: Para pensar en algo que realmente valga la pena, por ejemplo, el porque no quiero tiempo para mi…

La verdad prefiero usarlo para mirar a la Luna…

El grado de la Luna

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Se me graduó la Luna…


¡Ahora si señores, a vivir bueno se dijo! Ahora si me van a mantener…

Y es que se me graduó la novia. Mejor dicho, se me creció la chiquita y ahora es toda una profesional. Una bella y talentosa Comunicadora…

Muchos éxitos mi amor en tu vida profesional, y espero que Dios me de el gusto de acompañarte y ver esos logros desde el palco de honor, viviéndolos juntos…

Besos Babosos para ti Bonita…

Capitulo 8: Creaciones

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No había parado de pintar…

Silvana se aburría soberanamente mientras Jacobo pasaba de lienzo en lienzo como enloquecido, presa del furor de su inspiración.

Ni siquiera había necesitado que posara. La tenia presente en su mente, tan clara como si allí se hubiera guardado una fotografía. Había grabado cada detalle de su cuerpo mientras le hacia el amor, la noche anterior. La forma de sus pechos perfectos, la ligera redondez de sus estrechas caderas, la forma de sus suaves piernas, la piel platinada de luz de luna, la forma perfecta de sus nalgas y la sensualidad de su abdomen… La tenía en cada cono y cada bastón de sus ojos, en cada neurona de su cerebro y en cada fibra de su corazón.

Entre tanto Silvana miraba por la ventana del apartamento, tratando de entender su extraño sueño, y sobretodo ese fulgor luciferino en los ojos de su amante. Pintaba con emoción, con amor, y a veces con rabia desmedida. Sus trazos rasgaban las telas con violencia y dejaban a su paso una orgía de colores y formas.

Podía verlo, era una colección hermosa. Una tras otra, las obras eran únicas; no solo únicas sino también perfectas. Sabia muy poco de arte, pero al verlas, mientras las iba pintando se daba cuenta de su magia, de su fascinante energía, de su peligrosa atracción…

Al otro lado de la ciudad, Cristóbal trataba de reponerse de lo sucedido en aquel café. Julieta solo miraba a la nada, como si estuviera en otro lugar y en otro tiempo, tal era su pasividad.

- Fue como una maldición, como si al tocar esa taza, lo hubiera condenado… ¿cierto?

No hubo respuesta alguna, solo el sonido de la respiración calmada y ausente de aquella mujer.

- ¿Yo lo mate?

Julieta volteo a verlo. Depositó su mirada en los ojos de aquel pobre hombre y como si sacara las respuestas de su atribulada alma, le dijo:

- Si… era inevitable.

Cristóbal se desmoronó. Su mente colapsó sin poder evitarlo y quedó a merced de su delirio. Un delirio coloreado de formas inconexas en las que solo podía huir, huir de la locura cromática creciente y hacia una liberadora realidad gris... Una realidad en la que solo estaba una mujer. Una mujer hermosa que pasaba de alucinación en alucinación en la mente de Cristóbal, como si fuera la protagonista de una obra inconclusa, pero que a merced que avanzaba, se robaba la cordura. Una aterradora visión, casi apocalíptica, pero de una belleza sin igual. La perfección en medio de la destrucción sin sentido, el orden en el caos, la verdad en la mentira…

Cristóbal se puso de pie, y con la mirada lucida de aquel que ha perdido del todo la razón, empezó a caminar.

Julieta lo vio marcharse, conciente de que no tenia que seguirlo. De que sus hilos lo guiarían hacia su destino, para que completara la misión que se le habían encomendado en este mundo sin sentido. Se puso de pie, mientras Cristóbal se alejaba lentamente. Giró hacia el lado contrario y se alejó del condenado, dejando en el aire resonando sus palabras:

- Está hecho…

Los pasos de Cristóbal lo guiaban por las calles como si tuvieran un rumbo determinado. Caminaba sin sentido, dando vueltas aquí y allá, incluso regresando algunas veces, pero en resumen avanzaba inexorablemente hacia aquel apartamento en donde se estaba gestando la magnifica obra que despertaría la admiración y eterno asombro de aquella ciudad.

Sus pasos le guiaron hacia ese lugar mientras en su mente se perdían los últimos vestigios de cordura y se adentraba en ese mundo multicolor de muerte y destrucción. Era una visión aterradoramente bella en la que no existía sino para encontrarla. ¿Para que quería encontrarla? No lo sabia, y tampoco le interesaba. Lo único verdaderamente cierto, era que así tenia que ser.

En medio de su visón, la vio asomada a la ventana. Pudo reconocerla y recobrar por un segundo la agudeza mental que siempre lo caracterizó. Se dio cuenta con una mirada a lo lejos, que estaba preocupada, que algo perturbaba su mente y que, sin saber muy bien porque lo presentía, estaba a punto de morir.

Habían pasado horas y Jacobo seguía pintando frenéticamente. Había creado las trece piezas que iban a darle el cuerpo a su colección. Solo le faltaba la numero catorce. Aquella pieza que le daría forma a su obra. Aquella pieza que antes le había obligado a destruir su anterior intento.

Esta vez, al igual que la anterior, se encontraba vacío. Su mente producía ideas fantásticas pero ninguna le convencía. No lograba encontrar aquella formula casi mágica, que le daría el estrellato. Aquella configuración de forma y color que daría forma a la colección entera, que las reuniría bajo una bandera y haría de su obra, un monumento artístico para la historia. No lograba enfocarse, e iba perdiendo poco a poco la paciencia.

Silvana podía ver en sus ojos, en su lenguaje corporal terriblemente sensual, que algo andaba mal. Que se había convertido en un ser de creación y destrucción simultaneas, que era un dios en su mundo tratando de alcanzar la perfección de su obra.

- Ven Jacobo, cariño. Deja de pintar, ven y abrázame… ven y hazme tuya de nuevo.

Jacobo la vio desde su ensoñación creativa y la amó profundamente. Pero a la vez, la odió con igual intensidad pues encarnaba en un solo cuerpo, la imagen de la perfección incompleta. Algo le faltaba, aunque fuera perfecta. Algo había en ella que no le permitía brillar con intensidad imperecedera. Era la imagen misma de su colección. Silvana era su obra…

Se acercó a ella y la tomó en sus brazos. Sus hábiles manos encontraron aquellos puntos en los que la mujer se derretía sin pudor. Buscó sus senos bajo la ropa y los acarició con deseo, mientras Silvana solo gemía de puro placer. Le hizo el amor con dulzura, llenándose de cada detalle de su amante, de cada aroma, de cada sabor… Sus bocas se buscaron y se entrelazaron en un largo beso. Una comunión de alientos y fluidos que se prolongó durante el acto hasta que de manera violenta los golpeo un orgasmo de una intensidad tal, que sus gritos hicieron levantar el vuelo de todos y cada uno de los pájaros de aquella ciudad…

Fue un orgasmo largo, una sensación de dicha eterna que se prolongó hasta dejarlos, exhaustos, tirados en el suelo del apartamento.

- ¿Quieres comer algo bonita? – Preguntó Jacobo mientras se vestía de nuevo.
- Esta bien lindo, pero salgamos, no quiero estar más en este apartamento…

Cristóbal se puso tenso mientras esperaba sin saber que, al otro lado de la calle de la puerta del edificio en donde Jacobo y Silvana se preparaban para salir.

Silvana, dejando de lado su pudor, se puso la ropa que había arreglado mientras Jacobo pintaba. Se veía exuberante, perfectamente hermosa, llena de inocencia y sensualidad combinadas… Un ser de una belleza única y completa.

Salieron abrazados del apartamento y llegaron hasta la puerta.

Cristóbal se puso rígido.

Jacobo y Silvana salieron hacia las calles, a esa hora llenas de gente.

Cristóbal los vio a través de su locura creciente y supo que tenía que advertirle del peligro. El la iba a matar…

Silvana reía al avanzar hacia la calle para buscar un taxi, mientras Jacobo cerraba con llave el edificio.

Cristóbal arrancó a correr y gritando se lanzo hacia Silvana…

Ella, mirando a Jacobo, escuchó los gritos furiosos de Cristóbal desde el otro lado de la calle y se volteo lentamente…

Cristóbal salto a la calle sin darse cuenta que venia, a toda velocidad, un camión.

Silvana vio. Aterrada como el aquel hombre se precipitaba hacia ella y el camión, sin alcanzar a frenar lo arrollaba con violencia…

Cristóbal, al ser golpeado por aquel mortal camión, sintió como sus huesos se fragmentaban por el impacto. Como sus músculos se atrofiaban por la onda de choque y como su corazón dejaba de latir de golpe. Mientras a su cerebro llegaban las ultimas moléculas de oxigeno que le permitían conservar la conciencia, Cristóbal se dio cuenta que había matado a Silvana… Solo en ese instante, lo comprendió.

La sangre brotó del cuerpo de Cristóbal, llenando el aire a la redonda…

Jacobo se volteo rápidamente para verla…

Y allí, con su perfecta belleza, Silvana lucia encantadora, presa del pánico y el estupor, y bañada en sangre que resalaba su piel de Luna bajo el carmesí fulgor…

Jacobo fue golpeado por la inspiración. Solo supo en ese momento que había encontrado la pieza única, la numero catorce, la perfecta…

Nostalgia

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Es inevitable sentirla. Siempre llega un momento (en realidad muchos) en la vida, en que nos vemos embargados por este sentimiento. Es imposible escapar, por más que no seas muy sentimental, de ser el caso.

Usualmente, llega cuando nos replanteamos nuestra vida. Cuando algo cambia, que quizás no querías que cambiara. Pero otras veces simplemente llega, así porque si, mejor dicho, porque no.

Es en realidad, un signo de inconformismo. Cuando cambiaste algo, ya no te gusta el cambio y queseras volver a ser el mismo… casi nunca es posible. Sin embargo la nostalgia, a pesar de lo que pueda pensarse en las líneas anteriores, no es un sentimiento negativo. Todo lo contrario:

Nos recuerda las cosas buenas de nuestra vida. Aquellas personas y/o situaciones que nos marcaron. Que fueron buenas, o simplemente positivas en tu vida.

Por eso hoy, cuando veo algunas fotos de días que ya pasaron, de momentos que posiblemente no se vuelvan a vivir, de gente que por muchas razones, en algunos casos sin fundamento, en otros, más que normales, no vuelve a encontrarse; es imposible no sentir esa NOSTALGIA.

Pero es nostalgia de la buena. De esa que te recuerda que todo aquello que viviste, todos esos momentos buenos y malos que siguieron a esas fotos, te hicieron lo que hoy eres. Fueron los caminos que allanaron, la felicidad de hoy.

Lo he dicho muchas veces: YO no me arrepiento… sé que podría haber hecho muchas cosas de mejor manera, pero no me arrepiento. Porque todos esos “errores” me han hecho lo que soy, y me gusta esto que soy ahora. Lejos de ser perfecto (bueno, no taaaaannn lejos :P) me gusta como he aprendido a vivir mi vida. Me gusta la vida que me ha tocado y se que algunas decisiones han complicado todo, pero ¡Ha valido TANTO la pena!

Por eso, cuando vi esas fotos, y cuando se habló de ellas, fue nostalgia lo que sentí. Porque recordé ese momento difícil… Ese momento que tanto me marcó…

Me doy cuenta que tengo mucho por agradecer. Que como lo oí de los labios de la Luna, a veces se me olvida que, aunque no me gusta la idea de no tener el control, hay alguien que finalmente vela por mí… Son pocos los que tienen ese privilegio, ese Ángel personal... ese enviado de aquel que nos mira con amor, aunque reneguemos de su cariño…

Lo acepto, soy orgulloso, prepotente, incluso ególatra, pero nunca malagradecido…

Por eso, hoy, que la nostalgia me recuerda que la vida, finalmente me sonríe… solo puedo decirte… GRACIAS….

Y va 1...

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1 mes iluminado por la Luna…


____________1 mes maravilloso…


____________________El primer mes del resto de mi vida…


________________________________No sabes lo feliz que me haces…


_____________________________________________Solo, un… TE AMO

Día del Padre

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Porque fueron las manos firmes que cargaron y protegieron nuestros sueños…
Porque, aunque la sociedad le imponía la dureza, su ternura fue sin limite…
Porque dedicó su vida a hacer algo de la nuestra…
Porque sigue luchando por que estemos bien…
Porque aunque cansado, no renuncia a la lucha…
Porque desde lejos sigue velando nuestros sueños…
Porque sus consejos llenos de sabiduría me han ayudado a superar los tiempos mas difíciles…
Porque sigue cuidándome…
Porque su amor se mantiene firme…
Porque tuvo que dejarla ir y fue valiente…
Porque ha llorado en mi hombro para aliviar mi propia tristeza…
Porque me enseñó que el trabajo y el esfuerzo son recompensados…
Porque su risa y buen humor han alegrado mis días…
Porque heredé sus locuras…
Porque ha sido piedra angular y bastión de mis días de lucha…
Porque ha dado todo por nosotros…

Simplemente porque te amo….

¡¡¡¡Feliz Día PAPA!!!!

Quisiera...

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Hay épocas, como esta, en la que me vendría bien uno de tus abrazos. Refugiarme en tu cariño y volver a ser un niño. Dejar que sea tu cariño mi escudo contra todos los problemas.

Estoy bien de hecho. Hoy no me siento existencial. Ella me hace muy feliz aunque ahora su luz se haga más tenue. Pero… sin saber muy bien porque, hoy me hace falta ese abrazo.

Tal vez quisiera llenarme de paz para poder dársela sin condiciones. Quizás busco la tranquilidad que ella parece haber perdido, para entregársela en un abrazo sin final…

Y es que quisiera darle un beso tan largo y profundo que solo existamos en el. Que todos sus demonios desaparezcan y se diluyan con los míos. Encontrarle unas sandalias, para que al caminar, pueda sentir que esta descalza…

A veces solo quisiera tatuarle una sonrisa que ilumine su belleza; O arrancarle una flor, de esas que le gustan, y sembrarla en su corazón…Llenarla de besos achocolatados y de risas estridentes…

No sé, quizás, solamente, hacerla verdaderamente feliz